¿COMUNIDADES DE GOCE?

Por Susana Genta.

Abro la reflexión con un interrogante porque es la pregunta que se me planteó, en relación al tema propuesto como línea de trabajo para estas Jornadas, a partir de la última enseñanza de Lacan y el Seminario de Jacques Alain Miller “Hay lo Uno” del año 2010/2011..

A partir del goce del Uno, del cada uno con su goce particular, que nos es a la vez opaco y desconocido, ¿cómo pensar una comunidad de los Unos solos, de lo que no hace comunidad?.

No obstante hablamos de comunidades de goce. ¿Sobre qué se soportan estas comunidades?

Hay diferentes modos de hacer lazo a partir de una manera de gozar; es el caso de las comunidades de gays y lesbianas; o bien por el síntoma tomado como identificación, por ejemplo “soy toxicómano”, “soy alcohólico”; o las comunidades de goce entre quienes comparten un mismo fantasma como los que se juntan y hacen comunidad por el odio al goce del otro.

Leyendo una entrevista, publicada en una revista orientada hacia los millennians, jóvenes nacidos en los 80 y los 90, que actualmente tienen entre 27 y 37 años aproximadamente, me llamaron la atención varias cosas que quisiera comentar.

La entrevista iba dirigida a una joven, de la misma generación millennian, joven emprendedora, hecha a sí misma, como el término emprendedora lo dice, que en muy pocos años había pasado del anonimato a montar una empresa virtual, como influencer, es decir, como orientadora/consejera experta en las nuevas tendencias de la moda, el maquillaje y demás.

Según sus propias palabras, a partir de un sencillo blog que había montado por su cuenta, en muy poco tiempo había pasado de ser una simple blogger a una influencer, además de una rica empresaria que viaja por el mundo buscando y contactando las grandes marcas en busca del material que nutrirá sus páginas del blog, en el que ahora tiene 25 personas trabajando para ella.

Interrogada sobre qué tipo de seguidores tenía, dijo que su blog iba dirigido “a todos aquellos que compartían un cierto estilo de vida”, podemos decir: que comparten un modo de gozar.

Es decir, ella ha creado una empresa, generando una propuesta de identificación a partir de un modo, compartido, de goce. En este caso , dirigido a un sector del mercado, jóvenes millennians.

Su propuesta lleva por consigna, como tantas otras veces ya lo hemos oído en otras, “sé tu mismo”. Propuesta difícil de entender, sobre todo cuando lo que propone es transformarse en algo así como una valla publicitaria de las marcas y los diseños de moda. Y mucho más enigmático aún cuando, gracias al psicoanálisis, sabemos que para nosotros esa identidad consigo mismo es imposible, en tanto somos Otro para nosotros mismos.

Esta propuesta va acompañada de un ideal, llegar a ser It. Traducido podría ser algo así como “lo más”. Una especie de “ídolo” para los jóvenes.

Podemos decir que éste es un ejemplo, dentro de la enorme diversidad de nuevas formas de lazo social, del siglo XXI.

Una comunidad de goce, de estilo de vida compartido con otros, generado a partir de una propuesta de identificación, en este caso, a partir de la imagen y el cuerpo.

La lógica es la del mercado, el imperativo es ¡consume!, bajo el señuelo del “sé tu mismo”, que podríamos traducir por el ¡Identificate!, como otro imperativo de la época, tal como Enric Berenguer nos lo anunciaba en su reciente conferencia en Barcelona.

Usando términos de actualidad podríamos decir que esta joven influencer ha encontrado un buen “nicho” en el mercado. Curiosa manera de nombrar el “hacerse un lugar”, en el mercado… ¿de los cuerpos?

En el Seminario El Otro que no existe y sus Comités de Ética, Jacques Alain Miller y Eric Laurent, se dedican a trabajar sobre la profecía, hecha por Lacan, del cambio de época que se anunciaba con la ascensión al cenit del objeto plus de gozar en la era post patriarcal, el empuje del discurso capitalista, el avance de la teconociencia, y los consecuentes modos nuevos de organización social que este cambio imponía.

¿Qué sucede cuando no son las categorías tradicionales las que organizan la existencia?

La tendencia a la globalización, el empuje a la universalización, el intento homogeneizante de las etiquetas identificatorias, ya sea en nombre de múltiples trastornos, forma degradada de los diagnósticos, conduce a que los goces se pluralizan, pero cada diversidad hace un pequeño todo, dejando, hoy como ayer, lo más singular en lo más recóndito.

Cuando el Otro voló en pedazos lo único que queda es la práctica común del lenguaje en una comunidad dada, verificando así la predicción de Lacan de 1967 en la Proposición del 9 de octubre “… nuestro futuro de mercados comunes encontrara su balance en la extensión cada vez más dura de los procesos de segregación”.

Lo que el psicoanálisis nos enseña es que lo que ha sido excluido del vínculo social retorna en su seno mismo.

La existencia de comunidades que se organizan a partir de la identificación de un rasgo de goce, no quiere decir que todos sus miembros gocen de la misma manera. Lo cierto es que no todo el goce que nos habita hace comunidad, cada uno goza de manera singular. Una parte del goce nos es opaco y desconocido a nosotros mismos. Sea cual sea la forma que tome un grupo, unido por rasgos identificatorios, siempre segrega, dejando fuera, lo mas particular del goce de cada uno.

¿Cómo sería una comunidad organizada teniendo en cuenta este goce del Uno?. Esta es la pregunta y la propuesta que el psicoanálisis de dedica a interrogar y a la cual intenta dar respuesta desde el discurso analítico y los testimonios del Pase.

 

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